Cómo hacer un solo pedido para varias farmacias y pagar el precio del volumen completo
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Para hacer un solo pedido para varias farmacias, cada local calcula lo que necesita según su propia venta, se suman las cantidades producto por producto y el pedido sale a nombre del grupo, con un solo precio negociado por el volumen completo. Lo que llega se reparte según lo que pidió cada farmacia, y cada una lo recibe al costo.
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Por qué tres farmacias del mismo dueño compran como tres clientes chicos
Un proveedor —la distribuidora o el mayorista que le surte— no le vende igual a quien le compra veinte cajas que a quien le compra sesenta: a partir de cierta cantidad el precio baja, y por debajo de cierto monto ni siquiera despacha. Un dueño con tres locales que piden por separado nunca cruza ese umbral, aunque entre los tres lo pasen de sobra, porque el proveedor ve tres pedidos chicos y no uno grande.
No es un problema de volumen: el volumen ya lo tiene. Es un problema de cómo se pide, y se resuelve juntando los pedidos antes de mandarlos, no comprando más.
Este artículo explica cómo se junta un pedido entre varias farmacias sin mezclar los negocios: quién lo arma, cómo se suman las cantidades, dónde llega, cómo se reparte lo que el proveedor mandó y cómo se cobra a cada local. Cuándo un descuento por volumen conviene y cuándo sale caro está en otro artículo de esta serie.
Sumar no es promediar: cada farmacia pide lo suyo
El primer error al juntar pedidos es calcular una cantidad «para el grupo» y repartirla en partes iguales. Las farmacias no venden igual: un antibiótico que cerca de una clínica se acaba cada dos semanas, a veinte minutos de ahí apenas se venden dos cajas al mes. Si el grupo compra con un promedio, una se queda corta y la otra guarda cajas hasta que caducan.
La cantidad correcta del grupo es la suma de lo que cada local necesita por su cuenta, calculada con su propia venta y su propio ritmo. Se junta para negociar, no para decidir por todos: cada farmacia sigue sabiendo cuánto le toca y por qué.
En la práctica, con una hoja compartida basta: una columna por farmacia, una fila por producto y el total al final. Lo que no puede faltar es que cada columna la llene el local que la conoce, no el dueño de memoria.
Compras consolidadas paso a paso: un solo pedido para varias farmacias
Con una hoja compartida alcanza para hacerlo bien; lo que lo arruina no es la herramienta, sino saltarse el tercer paso.
Cada local lista lo suyo
Cuánto necesita de cada producto, con su venta real y no con un promedio del grupo.
Sume por producto
Una columna por farmacia y el total al final; el mismo producto tiene que llamarse igual en todas.
Compare contra el escalón
Con el total a la vista, vea qué productos ya llegan al precio por volumen y al mínimo del proveedor, sin agregar nada.
Un pedido, un precio
Sale a nombre del grupo, con el costo negociado una vez y con acuerdo previo de dónde entrega y a quién factura.
Reparta y cobre al costo
Lo que llega se divide según lo que pidió cada local, y cada farmacia lo recibe a ese costo, sin margen entre locales.
El paso que más se salta es el tercero. Cuando el total ya está sumado, la tentación es redondear hacia arriba para alcanzar un escalón más. Ese redondeo es exactamente la compra de más que el descuento no paga.
Dónde entrega el proveedor: la decisión que evita el desorden
Al juntar el pedido hay que decidir dónde llega, y las dos formas funcionan si se deciden antes y no cuando el camión está en la puerta.
Directo en cada farmacia: el proveedor entrega a cada local su parte. Es lo más simple cuando tiene ruta por todas las zonas; el grupo solo sirvió para negociar el precio.
En un solo punto: todo llega a un local o a la bodega del grupo, y de ahí se reparte. Conviene cuando el proveedor cobra por entrega o solo pasa por una zona, y exige lo que exige cualquier reparto: contar contra lo pedido, repartir con criterio y registrar cada traslado con su lote y su fecha.
Lo que no puede pasar, si elige un solo punto, es que las cajas de los demás entren al inventario del local que recibió. Desde ese momento ese local aparece con producto que no es suyo, deja de pedir lo que sí le falta y sus números dejan de ser ciertos. Lo que llega para otros se registra aparte y se traslada; no se «guarda un rato».
Si hoy una farmacia compra para las demás y las surte
Muchos dueños de dos locales ya trabajan así sin llamarlo de ninguna manera: la farmacia más grande tiene la cuenta con el proveedor, el crédito y el espacio, así que pide para las dos y le va mandando a la segunda lo que cree que le hace falta. Es la mitad del camino, y vale la pena reconocerlo: la negociación ya es una sola. Lo que falta son tres cosas, y las tres se ven en la hoja, no en el camión.
La columna de la segunda farmacia la llena la primera, de memoria. Así, la segunda recibe lo que se estimó y no lo que vende, y su faltante se descubre cuando ya se agotó. La corrección: cada local llena su propia columna con su propia venta, aunque el pedido lo mande uno solo.
Todo entra al inventario de la que compra, incluidas las cajas que son de la otra. Ese local aparece sobrado, deja de pedir lo que sí le falta y sus números dejan de servir. La corrección: lo que es para la segunda se registra aparte desde el día que llega, aunque duerma en el mismo cuarto.
Lo que se manda a la segunda viaja sin papel: sale sin descontarse y entra a mano, con la fecha de caducidad que alguien recuerde. La corrección: cada envío sale como traslado, con su lote y su fecha, y la segunda confirma cuánto llegó.
Con esas tres cosas, la forma de trabajar que ya tenía se convierte en un pedido de grupo de verdad: sigue comprando uno, pero compra por lo que venden los dos, y cada local sabe qué es suyo.
Cuando llega menos de lo pedido: repartir con criterio, no por orden de descarga
Casi nunca llega todo. Si pidió sesenta y llegaron treinta y seis, alguien decide quién se queda sin, y suele decidirlo el local donde se descargó el camión, a su favor. Hay dos criterios que se pueden defender después, y ese es el requisito: que se puedan defender.
Proporcional a lo pedido: cada local recibe la misma fracción de lo que pidió. Es justo cuando todos tienen algo de existencia.
Cubrir primero al que no tiene existencias: el local en cero recibe hasta cubrir su venta de los próximos días, y el resto se reparte entre los demás. Es el criterio correcto cuando uno ya está perdiendo ventas.
Sea cual sea, se anota quién decidió y por qué. Dentro de un mes, cuando un local reclame, esa nota es lo único que evita la discusión.
Cómo se paga y cómo factura el proveedor un pedido de varias farmacias
Un pedido junto es un solo compromiso con el proveedor y varios inventarios que lo reciben. Para que las cuentas de cada local sigan siendo ciertas hacen falta tres cosas: que el costo que entra a cada inventario sea el negociado, sin margen entre sus propios locales; que la factura del proveedor —una por local o una sola al grupo— quede acordada antes de pedir; y que lo que un local recibió de más o de menos respecto a lo que pagó se anote el mismo día.
Si el proveedor factura todo a una sola farmacia, ese local no les «vendió» a los otros: les trasladó producto al costo. Facturarlo como venta entre sus propios locales infla las ventas de uno y las compras del otro, y le desordena el margen de los dos. Cómo se documenta ese movimiento depende de su país. Verifique los requisitos aplicables con la autoridad correspondiente de su país o municipio.
Cuándo conviene negociar en grupo con el proveedor, y cuándo no
Juntar el pedido no siempre paga. Estas son las señales de cada lado:
- Conviene cuando
- Varios locales compran los mismos productos al mismo proveedor, y ninguno llega solo al escalón de precio o al mínimo de pedido.
- El proveedor tiene ruta por las zonas de sus farmacias, o entrega en un punto desde donde el reparto es corto.
- Los productos rotan parecido en los distintos locales, así que lo que llega se vende antes de caducar en todos.
- No conviene cuando
- Solo un local vende ese producto: juntar no suma nada y obliga a repartir lo que nadie más necesita.
- Para llegar al escalón hay que comprar lo que ningún local vende a ese ritmo. El descuento no paga la caducidad.
- El pedido del grupo espera a que una sola persona tenga tiempo de armarlo. Mientras espera, cada local se queda sin producto, y el ahorro del volumen se pierde en ventas que no se hicieron.
Cómo ayuda Farmagestor a comprar para varias farmacias a la vez
Todo lo anterior se puede hacer con una hoja compartida y disciplina. Lo que un sistema cambia es que la suma, el reparto y el costo por local dejen de depender de una persona.
En Farmagestor, el asistente de pedidos muestra las farmacias del grupo juntas: por cada producto, lo que le hace falta a cada local según lo que ese local vende, y la suma. Si toca el total, el sistema lo distribuye según la necesidad de cada una; el costo es uno por proveedor. Al confirmar elige, proveedor por proveedor, si entrega en la bodega del grupo o en cada local, y si factura por farmacia o a una sola. En cada farmacia queda su propio pedido, con esos productos marcados como ya pedidos para que nadie los pida dos veces.
Y cuando el proveedor entrega en la bodega y manda menos de lo pedido, el reparto se decide viendo lo que tiene cada farmacia —proporcional, o cubriendo primero a la que no tiene existencias— y sale como traslados con lote, fecha y costo.
Preguntas frecuentes
Lo que más nos preguntan sobre compras y pedidos.
¿A esto se le llama compras consolidadas?
Sí, o central de compras, o pedido consolidado. Son nombres distintos para la misma idea: en vez de que cada sucursal mande su orden por separado, lo que necesitan todas se junta y sale en un solo pedido al proveedor. El nombre importa poco; lo que cambia el precio es que el proveedor vea el volumen de una sola vez, en lugar de tres pedidos chicos que nunca llegan al escalón.
¿Las farmacias tienen que ser del mismo dueño para juntar el pedido?
Este artículo es para un dueño con varios locales, donde juntar el pedido es un movimiento interno: el dinero y el producto no salen del mismo negocio. Entre dueños distintos también se compra en conjunto, pero ahí la factura y el pago cruzan de una empresa a otra, y eso es un acuerdo entre negocios, no una operación de inventario.
¿Cómo reparto el costo entre mis farmacias?
Al costo negociado, la misma cifra para todas, en proporción a las unidades que recibió cada una. Ningún local le gana margen a otro: el margen se hace en el mostrador, con el precio de venta que cada farmacia decide.
¿Si compraron juntas, tienen que vender al mismo precio?
No. El costo es el mismo porque se negoció una vez; el precio de venta lo decide cada local según su zona y su competencia. Un mismo producto puede tener dos precios en dos barrios, y eso es parte de conocer cada barrio. Lo que se dejó de pagar por caja también es de cada local: uno puede usarlo para acercar su precio al de la cadena de enfrente, y otro, sin competencia cerca, para ganar más por la misma venta.
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¿Qué hago si un local pide de más solo para llegar al escalón?
Devuélvale la pregunta: ¿en cuántas semanas vende eso? Si la respuesta pasa de lo que ese local suele tener en el anaquel, el ahorro del escalón se convierte en dinero detenido y en riesgo de caducidad. El escalón se alcanza sumando lo que cada uno necesita, no inflando la columna de uno.
¿Cada cuánto conviene juntar el pedido?
Con la frecuencia del proveedor, no más seguido: si pasa cada semana, el pedido del grupo se cierra un día fijo antes de su ruta, y cada local sabe hasta cuándo puede agregar lo suyo. Un pedido junto que se arma «cuando se pueda» termina llegando tarde a todos.
¿Y si el proveedor solo tiene ruta por una de mis zonas?
Entonces ese proveedor entrega en un punto y el resto viaja por traslado, con su lote y su fecha. Si el costo del recorrido se come el descuento, ese proveedor no es candidato para juntar: negocie el precio y que siga entregando por separado.
¿Su duda no está aquí?
Escríbanos y le responde una persona del equipo de Farmagestor, que conoce la operación de una farmacia por dentro.
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