Saltar al contenido
Farmagestor

Software para farmacias: qué hace, qué debe incluir y cómo elegirlo

Un software para farmacias es un sistema que lleva juntas las ventas del mostrador, el inventario por lote, las compras a proveedores y las fechas de vencimiento. La diferencia con un Excel o un sistema contable es que cruza esos datos entre sí: sabe a qué velocidad se vende cada producto y con eso le dice qué comprar y qué está por vencerse.

¿Qué es un software para farmacias?

Es un sistema pensado para el trabajo concreto de una farmacia, que no es el mismo que el de una tienda de ropa o una ferretería. Una farmacia vende productos con fecha de vencimiento, en lotes distintos del mismo artículo, con nombres comerciales que cambian pero el mismo principio activo detrás, y con clientes que muchas veces piden por el síntoma y no por el nombre.

Un sistema genérico de punto de venta cobra bien y descuenta existencias. Lo que no hace es entender ninguna de esas cuatro cosas — y son justamente las que hacen perder dinero cuando nadie las mira.

Las tres fugas de dinero que un buen sistema debería cerrarle

Casi todo lo que una farmacia pierde sin darse cuenta cabe en tres montones. Vale la pena medir cualquier sistema contra ellos, sea Farmagestor o cualquier otro.

  • Lo que se vence en el estante. Dinero que ya pagó y que hay que dar de baja. Un sistema debería avisarle mientras todavía hay tiempo de venderlo, no cuando ya venció.
  • El dinero detenido en lo que casi no se mueve. Mercadería sana, pero comprada de más: es dinero suyo que no puede usar para comprar lo que sí sale.
  • Las ventas que se van por la puerta. El cliente pidió algo, no lo había y se fue. No aparece en ningún informe porque nunca ocurrió.

Qué debe incluir, como mínimo

Esta es la lista corta para comparar sistemas sin perderse en presentaciones. Si alguno de estos puntos falta, tarde o temprano va a terminar llevando esa parte aparte, en un cuaderno o en una hoja de cálculo — que es justo lo que quería dejar de hacer.

  • Punto de venta rápido, con código de barras y varias formas de pago en la misma venta.
  • Inventario por lote, con la fecha de vencimiento de cada uno. No basta el total del producto.
  • Que le avise al recibir el pedido, no después: si ese lote no le va a dar tiempo de venderlo, conviene saberlo mientras todavía puede rechazarlo.
  • Cierre de caja diario que le diga el mismo día si falta o sobra dinero, y de qué cajero.
  • Compras: qué pedir, cuánto y a qué proveedor, según lo que de verdad se vende.
  • Aviso de vencimientos con anticipación suficiente para hacer algo al respecto.
  • Control de proveedores: si entregaron completo, qué quedaron debiendo y cuándo vence cada pago.
  • Productos de venta controlada y con receta identificados como tales, para llevarles la cuenta aparte.
  • Usuarios con permisos distintos, para que no todos vean ni puedan todo.
  • Una forma de cargar su inventario actual sin teclearlo producto por producto.

En qué se diferencia de un Excel o de un sistema contable

Esta es la pregunta que más se hace quien ya tiene algo funcionando. Y la respuesta honesta empieza por reconocer qué hace bien cada herramienta, porque las tres hacen bien algo.

El cuaderno y el Excel son excelentes para registrar. Guardan lo que usted anotó, se adaptan a cualquier cosa y no cuestan nada. Donde se quedan cortos es en el cruce: para saber qué productos están en riesgo hay que tomar cada renglón, buscar cuánto se vendió, dividir, comparar y ordenar. Con dos mil productos, y cada semana, no lo hace nadie.

El sistema contable es excelente para lo suyo: llevar las cuentas, saber si el negocio ganó y cumplir con lo que hay que declarar. Pero mira el pasado y mira totales. No le va a decir cuántas cajas de un jarabe concreto conviene pedir esta semana, porque para eso no fue hecho.

Un sistema para farmacias no reemplaza al contador ni convierte el Excel en algo malo. Lo que hace es la parte que ninguno de los dos hace: cruzar existencias, ventas y fechas producto por producto, todos los días, sin que nadie tenga que sentarse a calcularlo.

Cómo elegir sin arrepentirse a los tres meses

Las decepciones con estos sistemas casi nunca son por lo que el sistema hace: son por lo que cuesta ponerlo a andar y por lo que pasa cuando algo se complica. Vale la pena preguntar estas cosas antes de decidirse.

  • ¿Puedo probarlo con mis propios productos sin pagar nada por adelantado?
  • ¿Cuánto trabajo es cargar mi inventario? ¿Tengo que teclear cada producto?
  • ¿Qué pasa el día que se cae el internet en mi zona?
  • ¿Puedo entrar desde mi casa a ver cómo va el día?
  • ¿Con quién hablo cuando algo no funciona, y en cuánto me responden?
  • ¿Cómo se cobra: por farmacia, por usuario o por local? ¿Y qué pasa si mi equipo crece o se reduce?
  • ¿El plan tiene topes — de ventas, facturas o usuarios al mes? ¿Y cuánto cuesta el escalón siguiente cuando los pase?
  • ¿Los datos son míos? ¿Me los puedo llevar si algún día me voy?

Cuánto trabajo es empezar, y qué está incluido

Las dos preguntas que más frenan un cambio de sistema no son de funciones: son cuánto cuesta poner el inventario adentro y qué le van a cobrar aparte una vez firmado. Conviene responderlas antes de hablar de nada más.

El catálogo no se teclea producto por producto. Si viene de otro sistema o de un Excel, su lista completa entra de una sola vez y esa misma tarde queda cargada con existencias y lotes. Y si empieza de cero, al escanear el código de barras los datos se completan solos desde un catálogo de más de 5,000 productos ya cargados — fuerte en medicamentos de circulación internacional; lo de laboratorios del país puede no estar, y en ese caso se registra una vez y queda para siempre.

Sobre lo segundo: la mensualidad publicada es el costo completo. Adentro van la puesta en marcha acompañada, la capacitación de su equipo, el soporte y todas las actualizaciones. No hay cobro de instalación —no hay nada que instalar, el sistema se abre en el navegador—, no hay módulos que se vendan por separado y no hay permanencia. Antes de pagar, 30 días gratis, sin pagar nada y sin permanencia, con su propio catálogo funcionando.

Qué hace Farmagestor

Farmagestor cubre los diez puntos de la lista de arriba. Fue creado en Latinoamérica junto a médicos y farmacéuticos, y cada función se valida en la operación diaria de farmacias reales — el mostrador, los pedidos, el cierre de caja — antes de llegar a la suya.

Lo que lo distingue es lo que hace con los datos una vez que están adentro. En vez de solo guardarlos, los cruza: mira a qué velocidad se vende cada producto, lo compara con lo que tiene y con las fechas de sus lotes, y con eso le dice qué comprar, cuánto y qué está por convertirse en pérdida.

El sistema estima y recomienda. Usted decide siempre.

Preguntas

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan quienes están buscando un sistema para su farmacia.

¿Cuánto cuesta un software para farmacias?

Varía mucho según el sistema y el tamaño de la farmacia. Conviene mirar tres cosas además del precio: si se cobra por usuario o por farmacia, si el soporte se paga aparte y si hay un costo de instalación inicial.

En Farmagestor el plan base cuesta US$ 25 al mes e incluye 2 usuarios. Cada persona adicional que entre con su propio acceso cuesta US$ 15 al mes, y solo se cobran las que estén activas: si alguien deja de trabajar en la farmacia, usted lo desactiva y deja de pagarlo. Pagando el año completo son US$ 22 y US$ 12.

Calcular lo que pagaría mi farmacia

¿Es lo mismo un software farmacéutico, un programa de farmacias y un software para farmacias?

Sí: son nombres distintos para lo mismo, el programa con el que una farmacia cobra, controla su inventario y hace sus compras. Lo verá escrito como software para farmacias, sistema para farmacias, programa de farmacias, programas de gestión de farmacia o software administrativo para farmacia — y todos nombran la misma herramienta. El único cuidado es que «software farmacéutico» a veces nombra programas para laboratorios o distribuidoras, que son negocios distintos; si lo suyo es una farmacia que atiende mostrador, lo que debe incluir es lo de la lista de arriba.

¿Qué servicios digitales necesita una farmacia y en qué orden?

Bajo el nombre de «servicios digitales» caben cosas muy distintas, y conviene no mezclarlas: el programa que administra la farmacia por dentro (ventas, inventario, lotes, compras), lo que exige el fisco de su país, la presencia en internet para que la encuentren, y los canales de venta o de pedido en línea.

El orden que menos dinero cuesta es empezar por dentro: primero el programa de gestión, porque es el que evita las pérdidas diarias —lo vencido, lo comprado de más, la venta perdida por un agotado— y el que le da los datos con los que se decide todo lo demás. Lo fiscal se resuelve con su contador o su facturador. Y la presencia en internet o la venta en línea tienen sentido cuando la operación de adentro ya está ordenada: publicar un catálogo que no refleja lo que hay en el estante crea más problemas de los que resuelve.

¿Necesito comprar computadoras o algún aparato especial?

No. Farmagestor funciona desde el navegador, así que le sirve la computadora que ya tiene, y también una tableta o el teléfono para consultar cómo va el día. Si quiere escanear códigos de barras necesita un lector, que es un aparato económico y común.

Ver 4 preguntas más
¿Cuánto se tarda en empezar a usarlo?

Depende sobre todo de cómo tenga hoy su inventario. Si viene de otro sistema o de un Excel, sube su lista y el catálogo queda cargado el mismo día.

Si empieza de cero, no hace falta teclear producto por producto: escaneando el código de barras, los datos se completan solos a partir de un catálogo de más de 5,000 productos ya cargados.

Ver cómo se carga el inventario

¿Sirve para una farmacia pequeña, de un solo local?

Sí, y es el caso más común entre quienes lo usan. Una farmacia de una o dos personas paga el plan base y nada más, porque trae 2 usuarios incluidos: el precio solo sube si su equipo crece. Donde empieza a rendir de verdad es cuando el inventario ya es lo bastante grande como para que nadie pueda tenerlo entero en la cabeza.

¿Puedo probarlo antes de decidir?

Sí. Son 30 días gratis, sin pagar nada y sin permanencia, con su propio catálogo cargado. También puede pedir una demostración de 15 minutos por WhatsApp y verlo funcionando antes de crear la cuenta.

Pedir una demostración

¿Qué pasa con mis datos si dejo de usarlo?

Los datos de su farmacia son suyos. Puede exportarlos y llevárselos. Es una pregunta que conviene hacerle a cualquier sistema antes de empezar a cargarle años de información.

¿Su duda no está aquí?

Escríbanos y le responde una persona del equipo de Farmagestor, que conoce la operación de una farmacia por dentro.

Pruebe Farmagestor en su farmacia

Cargue su catálogo en minutos y empiece el mismo día. Y si prefiere que lo acompañemos, con gusto le mostramos el sistema en una demostración de 15 minutos.

  • 30 días gratis, sin pagar nada y sin permanencia
  • Después, US$ 25 al mes con 2 usuarios incluidos
  • Su catálogo listo el mismo día
  • Más de 5,000 productos pre-cargados
  • Lo acompañamos en la puesta en marcha
  • Construido junto a farmacéuticos y probado en farmacias reales