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Farmagestor

Mueva producto entre sus locales sin que se pierda una caja en el camino

En Farmagestor, un traslado entre sucursales tiene tres momentos: se despacha desde la bodega o desde otra farmacia, queda en tránsito mientras viaja y el local que lo recibe confirma cuántas cajas llegaron. El lote, la caducidad y el costo viajan con el producto, nadie lo vende dos veces en el camino, y cada diferencia queda marcada con su motivo.

Lo que se pierde entre un local y otro no lo ve ningún reporte

No hace falta que alguien se lleve nada para que falte producto. Basta con que las cajas cambien de local sin que el sistema se entere: el inventario de donde salieron sigue contándolas, el de donde llegaron las suma a mano —con el lote y la fecha que alguien recuerde— y la diferencia entre lo que salió y lo que entró no la ve nadie hasta el siguiente conteo.

Por eso en Farmagestor el movimiento entre locales no es una anotación: es un traslado, con origen, destino, tres momentos y una persona responsable en cada punta. Sale de la bodega hacia una farmacia, o de una farmacia hacia otra, y el sistema lo acompaña hasta que el destino confirma.

Tres momentos

Despachar, en tránsito, confirmar recibido: el producto nunca está en dos lugares a la vez

Un traslado pasa por tres momentos, y en cada uno el inventario de los dos locales dice la verdad.

  1. Despachar

    Quien despacha elige el destino y los productos. El sistema elige los lotes por sí solo, empezando por los que caducan primero, y cada línea sale con lote, fecha de caducidad y costo. Al despachar, el producto deja el inventario de origen.

  2. En tránsito

    Mientras viaja no está en ninguno de los dos inventarios, así que nadie lo vende dos veces. En la farmacia de destino aparece como «llega por traslado», y el asistente de pedidos no se lo vuelve a sugerir mientras tanto.

  3. Confirmar recibido

    Quien recibe cuenta lo que llegó, elige en qué anaquel entra y confirma. Desde ese momento está en el inventario de destino, con el mismo lote y la misma fecha con que salió, y al costo: el precio de venta lo sigue poniendo cada farmacia.

Cada local declara en cuántos días entrega, y la farmacia que espera ve un aviso con los traslados que tiene por confirmar. Nada queda «en camino» en la cabeza de alguien: queda en el sistema, con fecha.

Si salieron diez y llegaron ocho, alguien lo explica el mismo día

Se confirma el traslado completo, línea por línea. Donde la cuenta no cuadra, quien recibe anota cuántas faltan y por qué: no llegaron, llegaron dañadas, llegaron caducadas u otro motivo con su detalle. Esas cajas no desaparecen ni se reparten entre los dos inventarios en silencio: quedan pendientes de resolver, a la vista, hasta que alguien con permiso para hacerlo decide qué pasó con ellas.

Nada de esto se cierra solo, y es a propósito. Un faltante que se resuelve al instante es un faltante que nadie investiga.

Confirmando lo que llegóLo que salió contra lo que entró, línea por línea. Un traslado se confirma igual que un pedido del proveedor.

La bodega: el local que guarda y reparte, sin atender al público

Un grupo de farmacias tiene una bodega, y no tiene que ser un edificio: puede ser la trastienda de cualquiera de sus locales. Bodega es el local cuyo inventario va por separado —con lotes y fechas propios—, que no vende al público y cuyo trabajo es recibir lo que manda el proveedor y repartirlo.

Cuando entra un pedido a la bodega, el reparto se decide con lo que tiene cada farmacia a la vista: proporcional a lo que pidió cada una, o cubriendo primero a la que está sin inventario. Cada cantidad se puede corregir antes de confirmar, y lo que la bodega se guarda queda anotado con su motivo. De ese reparto salen los traslados, uno por farmacia, listos para despachar.

Y no suma un cobro por existir: se paga por las personas que trabajan en ella, como en cualquier local.

Lo que un local no puede recibir, no se le manda

No todos los locales pueden recibir de todo. Cada farmacia y la bodega declaran si pueden recibir medicamentos controlados y si pueden recibir productos que necesitan frío, y el sistema lo respeta en los tres sitios donde se decide un movimiento:

  • En el reparto de la bodega: esa línea queda fuera del local que no puede recibirla.
  • En un traslado armado a mano: las líneas bloqueadas se listan con su motivo antes de despachar.
  • Al aprobar lo que otro local pidió: la misma regla, para que una solicitud no se convierta en un traslado que no debía salir.

Y lo que otras farmacias le piden llega a la misma pantalla

Cuando una farmacia necesita algo que otro local tiene parado, no lo compra: lo pide. La solicitud llega al local de origen, que la revisa, ajusta las cantidades si prefiere quedarse con respaldo y la aprueba. Aprobarla crea el traslado; la farmacia que pidió lo da por recibido cuando confirma que llegó, y hasta entonces sigue esperando.

Los permisos van en la dirección correcta: pedir es de quien pide, aprobar y despachar es del local que entrega, y cancelar es de quien pidió. Todo se ve en Traslados, con las solicitudes en su propia pestaña.

Con una sola farmacia, ninguna de estas pantallas existe: ni el módulo de Traslados ni la bodega aparecen hasta el día que registre la segunda.

Ver cómo trabaja un grupo de farmacias completo

Preguntas

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan sobre traslados entre sucursales.

¿Puedo trasladar de una farmacia a otra, o solo desde la bodega?

Las dos cosas. Un traslado sale de la bodega hacia una farmacia, o de una farmacia hacia otra, con los mismos tres momentos y las mismas reglas. Lo que cambia es quién despacha: en cada caso, el local de origen.

¿El traslado cambia el precio de venta de la farmacia que recibe?

No. El producto llega al costo, con su lote y su fecha, y el precio de venta lo sigue decidiendo cada farmacia. Un mismo medicamento puede venderse a precios distintos en dos locales del mismo grupo, y eso es a propósito.

Mi bodega y mi farmacia están en el mismo edificio. ¿Tengo que confirmar cada traslado?

Puede ahorrárselo. La bodega tiene la opción de dar por recibido lo que despacha en el mismo momento, pensada para cuando el recorrido es de un cuarto al otro. Si prefiere que alguien cuente al recibir, deje la confirmación como está.

¿Quién puede despachar, quién confirmar y quién resolver una diferencia?

Son permisos distintos y usted los da por separado: despachar corresponde al local de origen, confirmar al de destino, y anular un traslado o resolver sus diferencias es un permiso aparte, pensado para quien administra. Como todos los permisos del sistema, para el equipo nacen apagados hasta que usted los enciende.

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¿Se puede anular un traslado?

Antes de despacharlo, sí. Después, anularlo es un permiso aparte —el mismo que resuelve las diferencias—, para que un traslado que ya salió no desaparezca sin que alguien responsable lo decida.

¿El traslado genera una factura entre mis farmacias?

No, y es a propósito. Un traslado es un movimiento interno de su mismo negocio: el producto sale de un inventario y entra a otro al costo, sin factura ni impuesto de por medio. Lo que cada farmacia les vende después a sus clientes se registra como cualquier venta.

¿Su duda no está aquí?

Escríbanos y le responde una persona del equipo de Farmagestor, que conoce la operación de una farmacia por dentro.

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