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Medicamentos controlados

Libro de control de medicamentos: qué lleva, cómo se autoriza y qué revisa la inspección

Publicado el 9 min de lectura

Respuesta rápida

El libro de control de medicamentos es el registro de entradas y salidas de los medicamentos controlados de una farmacia. No es un cuaderno cualquiera: va foliado, empastado y cosido, con el rayado oficial, y la autoridad sanitaria tiene que autorizarlo antes de que usted empiece a manejar esos medicamentos.

Qué es el libro de control, y por qué no sirve un cuaderno comprado

El libro de control es el registro de entradas y salidas de los medicamentos controlados de un establecimiento. Esa es la definición que usa la propia autoridad sanitaria mexicana, y añade un detalle que conviene retener: el registro puede ser escrito o electrónico, pero los datos que tiene que contener son los mismos.

Lo que lo separa de un cuaderno es que no lo elige usted. Las hojas van numeradas de corrido, el libro va empastado y cosido para que no se pueda arrancar una página, y el rayado —las columnas— está definido en un documento oficial. Un libro comprado en la papelería y rayado a mano alzada no se autoriza.

Y hay un orden que sorprende a mucha gente: primero se obtiene la licencia sanitaria, después se autorizan los libros, y hasta entonces se puede empezar a manejar los medicamentos. No es un trámite que se regularice después.

Qué medicamentos lo obligan, y cuántos libros necesita

No todos los medicamentos entran al libro. En México lo activan los que la Ley General de Salud clasifica en sus fracciones segunda y tercera: los que exigen receta que se queda retenida en la farmacia, y los que se surten hasta tres veces con la misma receta sellándola cada vez.

La cuenta de libros no es por medicamento, es por fracción: se necesita un libro específico para cada una de las fracciones que aparezca autorizada en su licencia sanitaria. Dentro del libro, en cambio, sí hay una separación por producto — cada hoja se dedica a uno, y cuando se llena, un renglón de la propia hoja dice en qué folio continúa.

Si todavía no tiene claro en qué fracción cae lo que vende, esa clasificación está explicada completa en el artículo de los requisitos mexicanos, y conviene resolverla antes de comprar un solo libro.

Los dieciséis datos que el libro tiene que llevar

Esta es la parte que casi nadie publica en palabras llanas, y es la que decide si un libro pasa o no pasa. El formato oficial para farmacias, boticas y droguerías pide dieciséis elementos, repartidos en tres momentos: lo que identifica la hoja, lo que se anota en cada movimiento y lo que cierra el renglón.

Conviene leerla una vez completa antes de empezar a llenar. La mitad de las correcciones que pide una visita son datos que nadie anotó desde el primer día y que ya no se pueden reconstruir.

La lista oficial los numera uno por uno; aquí van agrupados los tres del médico —nombre, dirección y cédula— y los dos de piezas, que en el libro ocupan cada uno su propia columna.

Los dieciséis elementos que debe contener el libro de control de medicamentos de una farmacia, botica o droguería, agrupados por el momento en que se anotan.
DatoQué se anota
La hoja: se llena una vez, al dedicarla a un producto
FolioEl número de la hoja, consecutivo y sin saltos en todo el libro.
Identificación del productoNombre, laboratorio que lo fabrica, forma farmacéutica, concentración y contenido de la presentación.
Folio de continuaciónEn qué hoja siguen los registros cuando esta se llena.
Cada movimiento: una línea por entrada o por salida
FechaEl día del movimiento, diciendo si es entrada o salida.
ProcedenciaRazón social y domicilio del proveedor, cuando el movimiento es una entrada.
Médico que prescribeSu nombre, su dirección y su número de cédula profesional.
ComprobanteEl número de la factura del proveedor o del comprobante de traspaso.
Receta retenidaEl número progresivo con el que usted guardó esa receta.
Lote y caducidadDe qué lote salieron las piezas y cuándo caduca ese lote.
PiezasCuántas se recibieron, o cuántas se vendieron: cada una en su columna.
El cierre: lo que convierte la línea en un registro válido
SaldoCuántas piezas quedan después de ese movimiento. Es la cifra que se compara con el anaquel.
FirmaDe quien registra el movimiento. Un renglón sin firma es un renglón sin responsable.
ObservacionesLo que explica una línea rara: una devolución, un ajuste, una pieza rota.

El rayado exacto, con el ancho y el orden de cada columna, está en el Suplemento para establecimientos de la Farmacopea mexicana. Consígalo en su edición vigente antes de mandar rayar un libro: las guías más viejas remiten a un capítulo que ya se movió de lugar, y ese es justo el error que obliga a rayarlo otra vez.

Cómo se autorizan los libros antes de usarlos

El trámite es presencial y, a diferencia de casi todo lo demás, no cuesta: la propia guía oficial dice que no genera pago. Lo que sí consume es una visita y un poco de preparación.

Cuatro pasos
  1. Compre y mande rayar

    Libros de contabilidad con el rayado del Suplemento vigente, uno por cada fracción de su licencia.

  2. Reúna los papeles

    El formato de la autoridad, copia de la licencia sanitaria y copia del aviso de responsable sanitario.

  3. Pida su cita

    Se agenda en el sitio de la autoridad sanitaria o por su número telefónico de atención.

  4. Lleve los libros

    Se presentan físicamente en la ventanilla, y después se recoge la resolución con el comprobante.

La respuesta es rápida —las fuentes oficiales dan plazos distintos, de uno a diez días hábiles—, así que conviene mirar la ficha vigente del trámite el mismo día que lo va a presentar en lugar de confiarse de lo que dice una guía impresa.

Un detalle que ahorra un viaje: el trámite ya aparece nombrado como libro de control electrónico, pero el procedimiento publicado todavía describe libros de papel que usted lleva a la ventanilla. Confirme cuál aplica hoy antes de ir.

Las tres formas en que el libro deja de coincidir con el anaquel

Un libro de control no se cae de golpe. Se desalinea poco a poco, y casi siempre por una de estas tres razones. Las tres tienen la misma consecuencia: el día de la visita, el saldo escrito no es el que hay en el anaquel, y el que manda es el escrito.

Se vendió y se anotó después
Es la más común, y la más difícil de ver. Cuando el mostrador está lleno, la pieza sale y el registro queda para el cierre; a la tercera vez que se queda para el cierre, alguien ya no recuerda el número de receta ni de qué lote salió.
La regla que funciona es incómoda y es la única que aguanta: el movimiento se anota antes de que el cliente salga de la farmacia, no al final del turno.
El saldo mal sumado que se arrastra
El saldo de cada línea se calcula a partir del anterior, así que un error no se queda quieto: viaja hasta el final de la hoja y después a la siguiente. Un libro con cuarenta renglones puede estar mal desde el renglón seis.
Por eso conviene contar físicamente las piezas de cada producto controlado una vez al mes y compararlas con el saldo. Un mes es poco tiempo para rastrear dónde empezó la diferencia; un año es imposible.
La entrada que se registró el día del pago
La mercancía llega un martes, la factura se revisa el viernes y el libro se llena cuando se paga. En el intervalo, el libro dice que hay menos piezas de las que hay, y si cae una visita en esos días la diferencia es real aunque nadie haya hecho nada malo.
La entrada se anota el día que la caja entra a la farmacia, con el número de la factura del proveedor y el lote. Si la factura todavía no está firme, eso es exactamente lo que va en observaciones.

Qué mira de verdad una visita de verificación

Una verificación no empieza leyendo el libro de la primera a la última página. Empieza por cuatro cosas, y si las cuatro están bien, el resto suele revisarse por muestreo.

  • Que los libros estén autorizados, y que haya uno por cada fracción que aparece en su licencia.

  • Que el saldo de unos cuantos productos coincida con las piezas que hay en el anaquel.

  • Que las recetas retenidas existan, estén numeradas y se puedan encontrar por el número que dice el libro.

  • Que los renglones estén firmados y que no haya hojas arrancadas ni folios saltados.

Si su farmacia no está en México

La figura existe en toda la región con otros nombres y otros detalles: cambia qué medicamentos la activan, quién autoriza los libros, qué columnas pide el rayado y cuánto tiempo hay que conservarlos. Lo que no cambia es el fondo — un registro de entradas y salidas, por producto, con saldo y con firma.

Todo lo que lee aquí con número de artículo es del marco mexicano, y se dice así a propósito: una lista equivocada en esta materia cuesta más que no tener ninguna. Verifique los requisitos aplicables con la autoridad correspondiente de su país o municipio.

Qué parte del libro puede dejar de escribir a mano con Farmagestor

Empecemos por lo que no hace, porque es lo que más se pregunta: Farmagestor no lleva su libro de control ni lo sustituye. El libro es suyo, va autorizado a nombre de su farmacia y lo firma quien registra cada movimiento.

Lo que sí hace es guardar, venta por venta, los datos que el libro le va a pedir. De cada venta queda de qué lote salieron las piezas y con qué caducidad, y la venta se marca cuando alguno de los productos exigía receta. En el catálogo, los medicamentos controlados y los que piden receta se ven con su propio distintivo, en la ficha y en la lista.

Y cada producto tiene su propio historial: la fecha, qué movimiento fue —una venta, una entrada, una merma—, cuántas piezas, cuánto había antes y cuánto quedó después, y quién lo hizo, con el documento de origen a un clic. Filtrado por el mes que necesita, pasar eso al libro es leer una pantalla en vez de reconstruir cuatro semanas desde los comprobantes.

Esa es la diferencia práctica: el libro se sigue escribiendo, pero deja de depender de la memoria de quien atendió ese día.

Preguntas

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan sobre medicamentos controlados.

¿Farmagestor lleva mi libro de control de medicamentos?

No. El libro es un registro autorizado a nombre de su farmacia, con su rayado oficial y la firma de quien anota cada movimiento. Ningún sistema lo sustituye, y el cumplimiento sigue siendo del responsable sanitario y del propietario.

Lo que Farmagestor le da son los datos que el libro necesita: fecha, movimiento, piezas, existencia antes y después, lote con su caducidad, quién lo hizo y el comprobante de origen.

¿Qué medicamentos necesitan libro de control?

En México, los de las fracciones segunda y tercera: los que exigen receta retenida en la farmacia y los que se surten hasta tres veces con la misma receta.

La clasificación completa, con las seis fracciones, está en el artículo de los requisitos mexicanos para abrir una farmacia.

¿El libro de control puede ser electrónico?

La definición oficial admite registros escritos o electrónicos, y el trámite ya se nombra como permiso de libro de control electrónico. Pero el procedimiento publicado sigue describiendo libros de papel que se presentan en la ventanilla.

Antes de decidir, confirme en la ficha vigente del trámite cuál de los dos aplica a su establecimiento. No conviene resolverlo por lo que diga una guía impresa de hace unos años.

¿Cuánto cuesta autorizar los libros de control?

La guía oficial del trámite dice que no genera pago. El gasto real es comprar los libros y mandarlos rayar con el formato oficial, más el tiempo de la cita.

Lo que sí puede salir caro es rayarlos mal: si el formato no corresponde al vigente, hay que comprarlos y rayarlos otra vez.

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¿Necesito un libro por cada medicamento controlado?

No. Se necesita un libro por cada fracción de medicamentos que aparezca autorizada en su licencia sanitaria, no uno por producto.

La separación por producto va dentro del libro: cada hoja se dedica a un medicamento y, cuando se llena, un renglón indica en qué folio continúa.

¿Qué pasa si el saldo del libro no coincide con lo que hay en el anaquel?

Es el hallazgo más frecuente de una visita y hay que tratarlo como lo que es: una diferencia que usted tiene que poder explicar, no un trámite menor.

Por eso conviene contar físicamente los productos controlados una vez al mes y compararlos contra el saldo. Con un mes de distancia se encuentra dónde empezó la diferencia; con un año, ya no.

¿Su duda no está aquí?

Escríbanos y le responde una persona del equipo de Farmagestor, que conoce la operación de una farmacia por dentro.

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