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Competir y crecer

Cómo aumentar las ventas en una farmacia sin empujar nada que el cliente no necesite

En una farmacia, las ventas no se aumentan empujando productos: se aumentan dejando de perder las que ya llegan al mostrador. Las cinco palancas son no quedarse sin lo que rota, ofrecer un sustituto cuando falta la marca, ayudar al cliente que no sabe el nombre, atender rápido en horas pico y mover a tiempo lo que está por vencerse.

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La verdad del rubro: la demanda de una farmacia no se fabrica

Casi todos los consejos para «vender más» vienen del comercio general, y en una farmacia chocan con una realidad que conviene decir de frente: nadie compra medicina de más porque el vendedor sea bueno, y una farmacia seria tampoco quiere que eso pase. Empujar producto que el cliente no necesita no es una estrategia de ventas — es la manera más rápida de perder la confianza que sostiene el negocio.

Pero de ahí no se sigue que las ventas estén fuera de su control. Se sigue algo mejor: la demanda ya existe — la gente de su zona ya se enferma, ya se cuida y ya compra — y la pregunta real es qué parte de esa demanda llega a su mostrador y se va con las manos vacías. Esa parte es enorme en casi todas las farmacias, y nadie la ve porque una venta que no ocurrió no aparece en ningún informe.

Aumentar las ventas de una farmacia es, casi siempre, dejar de perder las que ya venían. Estas son las cinco fugas, de la más grande a la más fina, con lo que hace falta para cerrar cada una.

Palanca 1: que no falte lo que rota — la fuga más grande de todas

El cliente pidió, no había, se fue a otra farmacia. Es la venta perdida más común y la más cara, porque no se pierde una vez: si le pasa dos o tres veces con el producto que compra cada mes, ese cliente cambió de farmacia y usted nunca supo por qué.

La causa casi nunca es falta de dinero para comprar — es comprar de memoria. Los productos de reposición constante necesitan pedirse con su velocidad de venta en la mano, no con el recuerdo de la última semana. Ese tema tiene su propio artículo, porque es la fuga número uno del rubro.

El costo invisible de quedarse sin producto

Palanca 2: cuando no está la marca, que haya un sustituto que ofrecer

La segunda fuga es prima de la primera: el producto exacto no está, pero sí hay otro con el mismo principio activo — y el dependiente no lo sabe, o no lo encuentra a tiempo, y el cliente se va con la receta en la mano.

Para cerrar esta fuga hacen falta dos cosas. La primera es poder ver, en el momento y sin adivinar, qué otros productos comparten el principio activo del que falta. La segunda es el criterio: si el cambio es apropiado para ese caso lo decide el farmacéutico, no el apuro. Con las dos juntas, una venta que se iba se queda — y el cliente se lleva la impresión de que en esta farmacia sí le resuelven.

Vea cómo funcionan los sustitutos por principio activo

Palanca 3: el cliente que no sabe el nombre de lo que busca

«Ando buscando algo para…» es el comienzo de muchísimas ventas de mostrador, y de muchísimas ventas perdidas: el cliente describe, el dependiente nuevo no sabe qué ofrecerle, y la respuesta termina siendo «no tenemos» — con el estante lleno.

Esta fuga se cierra con dos herramientas que se refuerzan: un equipo al que se le enseña qué hay y para qué sirve, y una búsqueda que encuentre productos por el síntoma que el cliente describe, no solo por el nombre comercial. La recomendación final sigue siendo del criterio profesional; lo que cambia es que el dependiente deja de responder de memoria.

Palanca 4: la cola de las seis de la tarde

Hay una hora del día en que su farmacia vende todo lo que alcanza a atender, y ni una venta más. En horas pico, la velocidad del mostrador es literalmente el techo de las ventas — y cada cliente que ve la fila larga y sigue de largo es una venta que se fue sin dejar rastro.

Las dos causas más comunes de mostrador lento son buscar productos a mano y cobrar con cuentas de cabeza. Las dos se resuelven igual: escanear en vez de teclear, y que el total, el descuento y el vuelto se calculen solos. El tercer factor es el personal nuevo — en una farmacia con rotación de empleados, que la pantalla de cobro se aprenda en minutos y no en semanas se nota directo en la fila.

Vea el punto de venta de Farmagestor

Palanca 5: mover a tiempo lo que está por vencerse

Esta palanca es distinta: no recupera una venta que se estaba yendo, sino dinero que se estaba muriendo. El producto al que le quedan pocos meses puede convertirse en venta si se ofrece activamente y se pone donde se vea — o convertirse en merma si nadie se acuerda de él.

La clave es el orden: primero saber cuáles son —con el dinero en juego de cada uno—, y después dar prioridad en el mostrador a ofrecerlos cuando venga al caso. Ofrecer lo que urge rotar cuando el producto es apropiado para lo que el cliente busca no es empujar: es elegir, entre dos respuestas correctas, la que además le salva dinero.

Las cinco salidas para un producto por vencerse

¿Y la publicidad? La que le sirve a una farmacia es más simple de lo que le han dicho

La publicidad de una farmacia independiente no se parece a la de una marca de consumo, y gastarse el dinero imitándola suele doler dos veces. Lo que sí funciona es más modesto y más barato: que el barrio sepa que existe, qué tiene y cuándo abre.

En concreto: un rótulo que se lea de lejos y de noche; el horario visible desde afuera —y cumplido—; un número de WhatsApp donde se pueda preguntar «¿tienen tal cosa?» antes de caminar hasta allá; y presencia básica en el mapa del teléfono, con fotos y horario al día, que es donde hoy la gente verifica si un negocio existe.

Y la publicidad más barata de todas es la que no parece publicidad: tener lo que la gente busca. Cada «sí tenemos» construye la reputación que ningún anuncio compra; cada «no tenemos» se la come. Por eso las cinco palancas de arriba son también su estrategia de publicidad — el barrio habla de la farmacia donde sí resuelven.

Una nota de límites: la publicidad de una farmacia promociona a la farmacia — su servicio, su horario, su surtido en general. Las promociones de medicamentos concretos son terreno regulado y del criterio de su farmacéutico, y este artículo no se mete ahí.

Lo que no le vamos a recomendar

Dos consejos clásicos de «cómo vender más» que en una farmacia salen caros, y por qué.

Por qué vender bien no siempre es ganar bien

Bajar precios en general
El descuento generalizado compra volumen con su ganancia, y en un negocio de márgenes ajustados es fácil terminar vendiendo más y ganando menos. Vender más no es la meta: ganar más, sí — y son cosas distintas que conviene mirar por separado.
Empujar producto
Sugerir algo que el cliente no necesita puede sumar una venta hoy y suele costar un cliente mañana — y en este rubro, además, cruza una línea que no se cruza. Todo lo recomendable de este artículo cabe en una frase: no venda más de lo que la gente necesita; deje de perder lo que la gente ya venía a comprar.

Cómo ayuda Farmagestor con las cinco palancas

Las cinco fugas de este artículo son exactamente el terreno de Farmagestor. Para no quedarse sin lo que rota, el sistema le dice qué comprar y cuánto según la velocidad real de venta de cada producto en su farmacia. En el mostrador, el buscador encuentra productos por nombre, por principio activo o por el síntoma que el cliente describe, y muestra los sustitutos disponibles al instante — la decisión sigue siendo del criterio profesional.

Para la hora pico, la pantalla de cobro está hecha para escanear y cobrar, con el total y el vuelto calculados solos, y un empleado nuevo la aprende en minutos. Y con lo que está por vencerse, el sistema se lo muestra a tiempo —con el dinero en riesgo de cada producto— y el buscador le da prioridad a lo que urge rotar, para que ofrecerlo no dependa de la memoria de nadie.

Lo que el sistema no hace es vender por usted: le quita los motivos por los que hoy se le van ventas que ya eran suyas.

Vea cómo Farmagestor calcula qué comprar

Preguntas

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan sobre competir y crecer.

¿Cómo aumento las ventas de mi farmacia sin bajar precios?

Cerrando las fugas por donde se van las ventas que ya llegan: no quedarse sin los productos que rotan, tener un sustituto que ofrecer cuando falta la marca, ayudar al cliente que describe lo que busca sin saber el nombre, atender rápido en las horas pico y mover a tiempo lo que está por vencerse. En una farmacia, casi siempre hay más dinero en las ventas que se pierden que en cualquier promoción.

¿Sirven los descuentos para vender más en una farmacia?

Como herramienta puntual, sí — por ejemplo para darle salida a un producto que está por vencerse, donde recuperar parte es mejor que perderlo todo. Como estrategia general, cuidado: el descuento compra volumen con su ganancia, y en un negocio de márgenes ajustados es fácil vender más y ganar menos. Antes de bajar precios conviene revisar cuántas ventas está perdiendo por agotados, que salen gratis de recuperar.

¿Cómo hago publicidad para mi farmacia?

Empiece por lo barato y verificable: un rótulo legible de día y de noche, el horario visible y cumplido, un WhatsApp donde le puedan preguntar si tiene algo antes de ir, y la ficha en el mapa del teléfono con fotos y horario al día. La publicidad de la farmacia promociona el servicio y el surtido en general — las promociones de medicamentos concretos son terreno regulado y de su farmacéutico. Y la mejor publicidad sigue siendo que cuando pregunten, sí tenga.

¿Vender más significa ganar más?

No necesariamente, y la diferencia importa. Se puede vender más y ganar menos —por descuentos, por vender lo de poco margen o por comprar mal— igual que se puede ganar más sin vender más, cerrando fugas. Conviene mirar las dos cifras por separado: el volumen dice cuánto se mueve; la ganancia por producto dice si conviene moverlo.

Ver 1 pregunta más
¿Qué hago con los clientes que dejaron de venir?

La causa más común de que un cliente de farmacia deje de volver es simple: fue dos o tres veces y no encontró lo que buscaba. Antes de pensar en cómo traerlo de vuelta, asegure el motivo por el que se fue — que lo que su barrio compra cada mes esté siempre. Es menos vistoso que una campaña, y recupera más clientes.

¿Su duda no está aquí?

Escríbanos y le responde una persona del equipo de Farmagestor, que conoce la operación de una farmacia por dentro.

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